sábado, 13 de noviembre de 2010

Estoy sintiendo muchas cosas en la cabeza. Algunas están de más, qué se yo, pero están.
Primero: nunca va a terminar el bendito añor escolar? Porque ya me está pareciendo una ilusión óptica. Lo veo, ahí, cerca, está por llegar el final... pero no. Esta semana tengo cuatro pruebas. Dios mio, qué paja. Estamos a 3 semanas de terminar y se les ocurre SIQUIERA insinuar pruebas? Tengo planes de pasar a segundo y de tener un verano lleno de salidas, calor, licuados, playa, risas, música, mediodías perdidos y desayunos salteados. Pero no, Mara, todavía te queda un mes de levantarte a las 6. Buenísimo, no? Bailemos de la felicidad.
Segundo: No puedo estudiar. Me siento frente de una hoja, la leo y después me doy cuenta de que no me quedó nada adentro de la cabeza. Puedo tener HORAS enteras para estudiar y no me sirven, porque mi cerebro no rescata nada. A principio de año no me interesaba, pero al menos memorizaba... ahora ni eso. Tendré que sobrevivir como pueda.
Tercero: A veces me canso un poco de todo, siento todo rutinario. Me encanta quedarme en el colegio a la tarde (ah, sí, eso también me dificulta estudiar), pero últimamente estoy en una pequeña lucha interna entre irme para mirar el techo de mi cuarto o quedarme para hacer lo mismo que siempre. En parte por eso quiero verano, porque me va a dar un cachito de algo diferente.
Cuarto: a mi vida le falta ALGO. Una curva, algo diferente.
Cinco: VERANO, TE NECESIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIITO.
Seis: tengo la duda existencial de saber si el famoso "amor de verano" realmente existe. Digo, curiosidad.
Siete: "la mediocridad para algunos es normal, la locura es poder ver más allá" Tengo que dejar de escuchar Sui Generis tantas veces en un día.
Ocho: PAUL, ME DISTE VUELTA LA VIDA. GRACIASGRACIASGRACIAS POR EL SHOW INCREÍBLE.

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