jueves, 28 de octubre de 2010

¿Con cuántas cosas sentís que no podés parar? Que una vez que empezás el círculo vicioso te va a encerrar. Y lo peor (o lo mejor) es que no te importa. Es más, te encanta. Te dejás encerrar casi con felicidad, esperando con ansias volver a eso que te hace girar. Y te rodeás de eso que con lo que todos dicen que tenés que parar. Pero los otros no cuentan, ahí son solo vos y tu vicio. Mejor dicho, tu vicio y vos.

Te importa un carajo y salís del círculo. Dejás el círculo vacío, y lo que te encantaba llorando. Lo mirás con cansancio, y casi por obligación y te vas. Sin círculo y sin vicio.

1 comentario:

  1. AY DIOS, me siento terriblemente identificada.Teeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee amo marucha

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