viernes, 28 de mayo de 2010

Ni siquiera te entregás al viento sin pensar por qué

Un vestido de tela suave y espalda descubierta. Eso era todo lo que llevaba puesto. Solo llegaba hasta las rodillas y el más debil soplo hacía que volara fugazmente.
Sus castaños mechones cosquilleaban la piel y terminaban en la cintura. Unas puntas florecidas eran agarradas por unos largos y finos dedos, de uñas despintadas. Un par de grandes ojos marrones observaba esas puntas. Brillantes, gastadas y enredadas.
Soltó su pelo con un movimiento torpe y rápido. Miró al cielo, al pasto, a sus sucios pies. El sonido de una risa tímida invadió el aire. Respiró profundo. Abrió sus hermosos ojos para mirar al rededor. Hizo sonar sus dedos.
Hechó a correr por ese campo. Los mechones golpeaban a la nada con fuerza y las piernas funcionaban por su cuenta. Cuando el viento se apropió de ese cuerpo, cerró los ojos y se dejó llevar.

3 comentarios:

  1. escribís tan lindo maruna. te estranio beibi. cuando nos vemos? por cierto, me gusta la entrada anterior tambien.
    tu inés.

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  2. me encanta. amo tu blog. te amo :)

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  3. amoooooooooooo tu blog. Te amo a vos. Sos muchisimo hermosa

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