viernes, 28 de mayo de 2010

Ni siquiera te entregás al viento sin pensar por qué

Un vestido de tela suave y espalda descubierta. Eso era todo lo que llevaba puesto. Solo llegaba hasta las rodillas y el más debil soplo hacía que volara fugazmente.
Sus castaños mechones cosquilleaban la piel y terminaban en la cintura. Unas puntas florecidas eran agarradas por unos largos y finos dedos, de uñas despintadas. Un par de grandes ojos marrones observaba esas puntas. Brillantes, gastadas y enredadas.
Soltó su pelo con un movimiento torpe y rápido. Miró al cielo, al pasto, a sus sucios pies. El sonido de una risa tímida invadió el aire. Respiró profundo. Abrió sus hermosos ojos para mirar al rededor. Hizo sonar sus dedos.
Hechó a correr por ese campo. Los mechones golpeaban a la nada con fuerza y las piernas funcionaban por su cuenta. Cuando el viento se apropió de ese cuerpo, cerró los ojos y se dejó llevar.

lunes, 10 de mayo de 2010

I can't see you every night free

Di vueltas en mi colchón mucho tiempo. Cerraba los ojos, sentía el silencio, lo escuchaba. Volvía a mirar mi habitación, invadida por la oscuridad. Ya me había acostumbrado a la nada, ahora podía ver mi armario entreabierto. Me di vuelta y volvi a cerrar los ojos. Sentía sueño, de eso estaba segura. También sabía que no podía dormir. Abría los ojos cada diez segundos. Decidí cantar en mi cabeza. La canción se transformó en pensamientos. Y, los pensamientos, en él. Veni.