domingo, 28 de febrero de 2010

Llueven los discos de vinilo.

El verano me agobiaba. Ya había usado y reusado cada salida posbile, y con todos los amigos que podía imaginar. Había llegado tan lejos mi rutina... que hasta pensar en él me ponía aburría. Lo último que había escuchado era que había salido con sus amigos a no-se-done y había tomado no-se-cuanto. Nunca entendi su necesidad de hacerse el increíble... queda mucho más parecido a un tarado.
En cambio, cuando hablábamos a solas, había veces que duaba si realmente era él. Dejaba atrás la linea de lo perfecto.
Cansada de mirar una y otra vez mensajes viejos de mi celular, me levanté de mi cama y fui a hablar con mi mamá. Estaba en la cocina, leyendo el diario y tomando mate. Eso tampoco lo voy a entender: muchas hojas de gran tamaño, en donde hay letritas dimuntas no parece algo que logre,al menos en mí, ganas de leer.
Me senté al lado suyo y me cebé uno. Adoro el mate amargo, y la sensación de calor que invade tu boca. Cuando bajó el diario y me miró me preguntó:
-Te invade el aburrimiento, ¿no?
-¡Cómo me conocés!
-Como si te hubiese tenido nueve meses en mi panza.
-¿No podés darme cosas para hacer?- me arrepentí: seguramente iba a decir que limpiara mi cuarto.
-Podrías ordenar tu habitación- Dios, como la conozco, y eso que no la tuve en la panza.
-No, en serio te digo.
-Dejame pensar- y bajó la vista al diario... pero sus ojos no se movian. Luego de un rato dijo- ¿te interesan los discos de vinilo?- Tengo que admitir que me sorprendió.
-Sí, obvio, vos me criaste escuchando bandas de esa época.
-Bueno, veni.
Se levantó y empezó a caminar hasta llegar al armario en donde guardábamos mis juguetes de cuando era chica, la tabla de planchar y un montón de cajas de las que nunca supe nada. Aparentemente eran de mi mamá, ya que las agarró, les sacó el polvo (o parte de él) y las abrió. Adentro había grandes pilas de discos de vinilo. Eran hermosos. Cada centro tenía un color distinto, y todos eran de las mejores bandas del mundo.
-Puedo darte algunos y podés hacer lo que quieras con ellos- me dijo.
La idea me entusiasmó tanto, que estuvimos toda la tarde viéndolos, y al final del día tenía una caja para mí solita.




(Nota de autor): no tiene mucho sentido la historia, pero me gusta.

5 comentarios:

  1. Genial la historia. Me encantan los discos de vinilo, mi papá también guarda un montón. La posta es que siempre se los pido. Bah, cuando me acuerdo. Pero son geniales, ¡qué buenas épocas! Qué ganas de vivir en esas décadas. Jajaja, gracias por pasar Mara, andabas un toque desaparecida vos! Un besito :) cuidate.

    P.D: me gustó la idea de armar una vaquita (?)

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  2. discos de vinilo (L) son tan sagrados como bob el contructor. te amo. te quiero ver YA. no aguanto al viernes.

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  3. aiii me muero :P ojala tubiera de esos asi de colores, consegui unops negros feuchis de x ahi y los pegue en la pered de mi cuarto quedo re bueno :P
    beso maraa

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  4. Mi viejo tiene incontable cajas de discos de vinilos si queres te las paso jaja -.-

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  5. Yo quiero poner esos discos en mi pared, para darle un look ROCK pero de rock no tengo ni la bombacha, así que nose.. (aunque tengo una bombacha negra que dice ROCK pero nose porque está aca, seguro es de alguna amiga)
    Cuiate! ajaja

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