viernes, 19 de junio de 2009

Eternidad.

Y los pocos metros que nos separaban me parecían eternos.
Sin embargo yo lo dejaba ir, clavada, inútil, en el piso, dejando que se fuera de mi vida así como muchas personas lo habían hecho, cumpliendo con la vulgaridad de hacerlo pasar por uno del montón. Mis piernas atinaban correr hacia él, a su cuerpo enmarcado por la sombra del atardecer, mas no podían, parecía que ellas habían asimilado el mensaje más que mi propia cabeza, que el “adiós” era aceptado por mis extremidades. El deseo que sentí de gritar su nombre sólo para ver sus ojos curiosos una vez más fue increíble. Pero sus ojos, tanto como sus manos o su boca se alejaban de mí, quizá para siempre. Mil y una ideas se me cruzaron por la cabeza, ideas para que vuelva o simplemente para escuchar su voz, pero mis amigas insistían en que eso haría mas daño, cosa que yo creía imposible.
Como solía hacerlo, un viernes fui a los lagos que están cerca de mi casa, lejos de todo, y vi su reflejo al otro lado del agua, seguía tan perfecto como lo sospechaba.Y los pocos metros que nos separaban me parecían eternos

2 comentarios:

  1. naaah, me decís que yo escribo bien pero vos te zarpas amor. te amo mucho, gracias por la mejor tarde de mi vida

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  2. Mara! soy amiga de inezysman :) amo como escribís!, es impresionante de verdad. no entiendo cómo hacés, ni vos ni ine, tienen una de las mejores virtudes que es escribir, ojalá yo la tuviera tmb. Muy lindo tu blog, quería pasar a mirar un poco como era nomás. Un besito y suerte!

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